top of page

RETOMAR TU VIDA TRAS EL CÁNCER


retomar tu vida tras el cáncer

Extraña, desubicada, rara, fuera de lugar y con una sensación agridulce a la vez que plena y en paz con un toque de ternura y compasión, ese era el cóctel con el que me incorporé a la nueva vida que se abrió ante mí.


Eso me permitió observar curiosa cómo me sentía y cómo se desarrollaba a lo largo de los días mi nueva forma de estar en el mundo.

Era una extraña sensación, como un recuerdo lejano y difuso, en el que veía en cada lugar la versión de mí que los dejó y la observaba serena desde este nuevo punto. Escuchaba lejanas las voces de las conversaciones y miraba llena de amor a los demás sin reconocerme ni con las personas ni con los lugares, como si todo eso no formara parte de mí.


Sentía cómo mi familia y amigos esperaban con paciencia que volviera esa Ana que marchó y yo, los miraba con ternura sin saber muy bien cómo explicarles que esa versión de mí ya no volvería y eso estaba bien.


Muchas veces nos puede venir a visitar la culpa por no sentirnos completamente felices y saltando de alegría por haber "terminado" todo y no sentirnos bien. Y sí, termina. Termina una etapa del proceso oncológico y nos encontramos ante un nuevo punto de inflexión que nos puede generar incomodidad, incertidumbre y miedo.


No somos los mismos de antes y no miramos con la misma visión de antes.

Respeto, aceptación, paciencia, compasión, validación y escucha son elementos claves en esta vuelta a ese retomar tu vida tras el cáncer. Te comparto algunas de las cosas que me ayudaron a Ser y abrirme a esa nueva vida que apareció ante mí.


Ten presente las rutinas y hábitos que te hacen sentir calma

Ahora tu tiempo físico y tu día pueden cambiar su estructura y es uno de los aspectos que te invito a mirar con amor y apertura.


* Escribe tu nuevo horario y observa por un lado, cuáles son las rutinas básicas que consideras te aportan calma, tal vez respiraciones profundas, escribir unos minutos, hacer algún tipo de movimiento o ejercicio... conecta con uno.


* Asegúrate de no enredarte de nuevo con situaciones o actividades que te resten energía y tiempo. Observa qué es importante, urgente, qué puedes delegar o, directamente, dejar de hacer. Reflexiona sobre esto y no te exijas.


* Ante tu nuevo horario, en qué momento puedes introducirlo, tal vez puedas mantenerlo donde ya estaba, míralo como tu momento de relax, de recargar tu batería física, mental, energética y emocional más que como un "quehacer" obligatorio y sin sentido. Conecta con tu para qué.


Lo que realmente me ayudó a mí en estos primeros momentos fue comenzar mi día desde el SER. Levantarme antes, disfrutar de la energía de casa en silencio, salir a sentir el día, respirarlo, agradecerlo y dedicar media hora a esa conexión. Descubrí que cuando comenzaba así tropezaba menos veces durante el día, no entraba fácilmente en queja ni juicios, me sentía más plena y, al final del día podía darle un sentido.


Encuentra qué te ayuda a mantenerte presente y empieza tu día con ello.

Conecta con la compasión contigo y con los demás

Está bien sentir lo que sientes, valídalo y permite que suceda. Tal vez hasta ahora andabas escondiendo o dejando para ese después que nunca llegaba sentir una emoción, atender qué mensaje traía. Tu cuerpo sí está en momento presente, por lo que hacer un pequeño espacio para parar y observar cómo te sientes y preguntarte ¿Qué necesito en este momento? es un acto de compasión contigo.


Relacionarte contigo desde ahí te va a llevar a hacerlo con los demás de forma más natural, conectar con su sentir, a no tomarte personal su comportamiento y a entregarte lo que necesites si te ha generado malestar.


Cada uno está en su propia película y les resulta tan real como la nuestra

Comunícate de forma empática y asertiva

Aunque estemos deseando pasar página me encuentro en muchas ocasiones con personas que no se sienten bien, sienten tristeza o frustración entre otras cosas. Suele pasar que queremos dejar atrás todo lo ocurrido, como un mal sueño, sin embargo, volver a las rutinas anteriores y al ritmo que llevabas es lo que se siente conocido, aunque no te haga mucho bien, y cuando llevas un tiempo en esa rueda afloran todas esas emociones y experiencias no "vividas", dejadas bajo la alfombra, durante tu proceso.


Puede que los demás también hayan dado por zanjado el tema, alivio y alegría por verte de vuelta, no se atreven muy bien a preguntar cómo te sientes. Ten en cuenta que para quien no ha estado inmerso como protagonista o acompañante a familiar, amigo u otra persona con cáncer, terminar los tratamientos o volver al trabajo significa que todo se acabó. De ahí la importancia de conectar con la compasión como te decía y de comunicarte de forma asertiva y empática.


Encontrar en tu entorno o fuera de él alguien con quien compartir tus experiencias, vivencias y tu sentir, te puede ayudar a masticar un poco mejor todo aquello que tragaste sin más. Por otro lado, ser amable y compasiva contigo te sirve para comunicar a los demás tu nuevo estado, si aún no estás recuperada del todo, si necesitas ayuda en algún punto... No es que te quedes enganchada a la enfermedad o al pobrecita yo, es tu momento presente y está bien.


Si no te sientes cómoda hablando sobre ello escríbelo, deja que salga, no lo leas hasta que termines, sí, ha pasado, está pasando y tiene consecuencias mentales, emocionales, energéticas y físicas. Una vez que lo hayas escrito tal como te haya venido, encuentra las frases con las que te sientas cómoda para comunicar a tu jefe, tus compañeros, tu familia, dale forma y mira cómo puedes comunicar tu sentir o tu estado actual con palabras amorosas, que puedan entender y tú te sientas bien con lo que comunicas.


Tenemos miedo a mostrarnos vulnerables, sin embargo, contarnos verdad a nosotros mismos es un gran acto de valentía.

Usa la visualización o la imaginación para conectar con la calma

Recuerdo que, sobre todo al principio, cuando empezaba a sentirme nerviosa porque quería ir más rápido y mi cuerpo o mi energía no acompañaban, en lugar de exigirme y presionarme, me visualizaba en el espacio verde junto al trabajo practicando Chi Kung, ¡ohh! ¡qué paz! Era un instante y lo transformaba todo. Aún hoy, casi seis años después cuando paso por ese lugar me nace una sonrisa.


La mente no diferencia entre realidad o ficción, hay muchos estudios donde puedes leer los logros registrados solo imaginando. Seguro lo has comprobado viendo una película en la que sabes que lo es y tú lo experimentas como real, tu cuerpo responde a las señales de eso que está viendo. Te invito a usar ese recurso.


Para un instante, realiza una respiración profunda inhalando y exhalando por la nariz y conecta con ese momento que te traiga paz y calma


Estos son algunos de los recursos que me ayudaron en mi vuelta, espero que te inspiren a retomar tu vida tras el cáncer. Si quieres encontrar más recursos, ejercicios sencillos y prácticos para este y otros momentos clave en tu proceso oncológico, te invito a leer mi libro "La Magia de Volver a Ti: una mirada amorosa del proceso oncológico" que puedes encontrar aquí

Todo está en ti. Confía


Ana Martínez

La Magia de Volver a Ti






bottom of page